Wednesday, March 1, 2017

Seduciendo los sentidos...

"Negra, nos vamos pa`LA"... así sin mucho rodeo, ni misterio. El objetivo estaba claro, tirar pa`lante y aceptar lo que el universo y el decreto habían puesto en bandeja de plata. Cruzar el charco y mudarnos para LA era la cena servida para estos dos jíbaros del sur de Puerto Rico. Cali siempre había sido la "jeva coquetona" que le movía el piso al negrito, si en algún momento los "states" representaban ser una opción, el west coast tenía ventaja, lo demás es ésta historia. 

Cuatro maletas de tereques, una vida llena de experiencias y todas las ganas posibles de seguir sumando vivencias, cruzaron conmigo el charco con destino a Los Ángeles. Una calurosa bienvenida recién saliendo del aeropuerto de parte de un señor de algunos setenta y tantos años, quizás profesor o un coleccionista empedernido de usbs nos dejó claro que el área es buena, salvo el calor del verano y los coyotes, todo es una chulería. Y bien, así llegamos a este desierto en pleno desarrollo que es mi nuevo hogar, a poco más de una hora de Hollywood Boulvard e innumerables lugares que según voy conociendo me enamoran más. Más allá de un decreto fantasioso de la niña que jugaba a ser artista y que viviría en Hollywood, no recuerdo haber contemplado antes la idea de vivir en LA, sin embargo esta ciudad a sabido seducir mis sentidos. Quizás el arte,la música,la comida, las luces, la arquitectura, su gente, la diversidad cultural, el ambiente y un algo más que aún no descifro, me invitan a seguir descubriendo esta ciudad.


 A diferencia de la primera experiencia que tuve viviendo fuera de Puerto Rico, esta vez vine cargada de herramientas para emprender un nuevo camino, recién certificada como Life & Leadership Coach y habiendo terminado una jornada vivencial maravillosa y gratificante nos tiramos con to`y tenis (y sin abrigo). Hablando de frío, aquí lo sabroso de verdad es ese vientito que sopla cuando menos te lo esperas y te petrifica no sin antes soltar un "coño" como el último soplo de aliento caliente que te queda en entre cuero y carne. Como muchas otras familias boricuas, tengo gente en otros estados y han sido la salvación con sus remedios para amilanar los efectos que el frío le pueden causar a esta avecilla tropical.

Esto de "atreverse" (como le llaman algunos), como todo cambio es un proceso, tiene cositas cool y otras tantas a las que prefiero llamar "parte de"... (cuando llegué ya mi novio había gestionado apartamento y conocía un chín el área pues llevaba algunos meses trabajando acá) "Lo más importante es que debes saber que TODO está en la 10st". Así comenzó el recorrido por las calles de la ciudad. " Anyway, con el google map llegas donde sea" y eso sí que me hizo cosquilla en las víseras, el GPS y yo teníamos una relación de amordio más por mi parte que por la suya, lo confieso, pero bueno, así es. Yo me adapto bastante bien y fluyo con la tecnología y los adelantos, pero mano mi sentido espacial es casi nulo, yo le meto a lo vieja escuela, tu sabes, bajar la ventana en la luz y preguntarle al de al lado o meterse a la primera gasolinera que veas y orientarte de pa` dónde es que es. No mama no, aquí no es así, es más ni las gasolineras son tan " easy going", la primera vez que eché gasolina estuve como veinte minutos para entender la máquina donde se paga, que el pistoque tenía que estar hasta jón pa`que saliera la dichosa gasolina y darme cuenta que no había perdido el dinero. De las leyes de transito y mi recurrente reto a la autoridad bloqueando el pase de peatones en las luces rojas y cediendo el paso cuando no debo creando más tapón, ¡olvídate! Tengo una vocesita de conciencia en el asiento del pasajero que no se le escapa un "por eso aquí dan ticket sae`" que me recuerda que debo estudiar más para solicitar la licencia del estado. 

Las interrogantes clásicas de todos son "¿cómo te va?, ¿te gusta?, ¿extrañas la isla? y en total honestidad me va bien, es interesante el cambio, el aprender cosas nuevas y el re-descubrir quien eres y para donde vas. No deja de impactar la sensación de "invisibilidad" que se siente cuando no conoces a nadie (supongo que es normal cuando apenas llevas tres semanas); un poco como ese "ni soy de aquí, ni soy de allá" de Facundo Cabral, con la notable diferencia que yo sí tengo claro, bien claro de donde vengo y que soy de donde soy sin importar el código postal actual donde reciba la correspondencia. Me gusta, me gusta más de lo que había pensado, incluso mucho más de lo que podría imaginar; me gusta realizar que cuarenta y cinco minutos  o una hora de distancia no es tanto, que hay un mundo más allá de mi foco visual al cual puedo aspirar y en el cual me desenvuelvo con el freno pegao`más con la certeza de que puedo hacerlo; me gusta ver de primera mano que ideas que parecieran tan complejas como la legalización de la marihuana y la perspectiva de género pasan a ser algo del diario vivir y no se presentan los "issues" a los que tanto "le temen", ir a un lugar público o privado y que el baño sea "unisex" es totalmente común. No, no extraño la isla (al menos no por el momento), pues la llevo siempre conmigo, echo de menos el compartir con la gente que amo y me encantaría egoístamente poderlos tener junto a mí sea en Puertorro, en LA o en Timbuktu. Estoy aquí por elección, con la convicción de abrir caminos, exponerme, aprender, seguir creciendo y demostrarme que soy y seré siempre más grande que mis circunstancias; que el mundo es mi casa y extranjeras son las pelis que me gustan y no la gente que me acompaña. 



Nota: Artículos como los de la gente de Bring Me, Time Out los Angeles, Eater, Matadornetwork y algunos otros han sido buenísimos recursos para enterarnos de eventos y cositas para hacer.  

Monday, November 14, 2016

De sándwiches, recuerdos y amor...







"Mainstream", let me talk about it! De food trucks y de ponerme la redecilla como Dios manda, aprendí a mis siete u ocho años, cuando güelo me regaló la mejor experiencia, lo que para mí será siempre su herencia en vida.

 Era la guagüita de sándwichiches de Santos "El Sheriff" la que movía la esquina del bloque 4 en el caserío, la que "by the way" vendía los mejores. Claro el tema de los sándwiches es mucho más amplio de lo que podría parecer. Que si en el sur son de pan de agua, bien tostados y el "con todo" es con todo de verdad, mientras que en la metro, prefieren el pan sobao`, no tan tostados y el "con todo" es inexistente si te cobran por la ensalada, SAY WHAT? eso no es con todo. Pero igual eso es harina de otro costal.

 Levantarse con el cantar de los gallos, bregar con ellos (por que también era gallero, el tipo), colar café, ajustarse los tirantes, empavonarse de brillantina en el pelo chino que le quedaba y “fumigarse” con "RightGuard", era la rutina antes de ir a la panadería por los sacos de pan y al "frigorífico" a completar las compras y eso era solo el comienzo del día.  De ahí a bregar con el pulpo, el carrucho, montar el moledor y darle manigueta como si no hubiera un mañana hasta que estuvieran justo como debían para mantener la calidad de su producto, porque tú sabes "aquí las cosas se hacen bien o no se hacen". Porcionar las carnes, tirarse una siesta (hacerse el dormido pa`asustar a los nietos que llegaban) y en la noche meter mano en la candela. 


 Mi primera entrevista de trabajo fue informal, pero determinante, tuve que explicarle a mi patrono por qué quería trabajar en la guagüita y aceptar las siguientes condiciones: NO usar cuchillo, ni tocar el área caliente, NO le reiría las gracias a ningún caripelao`, NO jugar con el guía ni con la palanca de cambios, NO dejar la puerta abierta,  NO comer chichle en horas laborables, NO fiarle a nadie, NO comerle los culitos al pan y ponerme redecilla antes de entrar a la guagua. Acepté aún tentada por los culitos de pan y sin negociar el salario que se redujo a sándwiches, cola champagne, chicles y mucha experiencia. 

Recuerdo con emoción la adrenalina del "rush", el sonido de la carne en la plancha, los olores y las caras de satisfacción de los clientes al comer. Sabía que algo se estaba haciendo bien, sin saber a ciencia cierta lo que era. Sabía que era parte de ello, sin entender cuanto estaba aprendiendo y cuanto me ayudaría en un futuro. Quería renunciar casi todas las noches cuando el jefe se ponía intenso con el "rush" y se me olvidaba cuando al final de la noche y después de dejar todo casi pulcro, me sentaba con el jefe a compartir un sándwich, una cola champange y a reírnos de los cuentos de la gente. Repasando mis memorias, no recuerdo haberle agradecido a mi jefe por esa oportunidad y por haberme enseñado a tan corta edad que el sacrificio y la determinación más que acción son un estilo de vida. 

Cuando llegó la oportunidad de manejar un negocio con mi novio, él se encargaría de la barra y yo de la cocina, la primera referencia que recordé, fue la de abuelo. Reviví de muchas formas las experiencias vividas durante mi niñez en la guagüita y todo el proceso que tenía en la memoria, sobre la preparación. Desde el inicio me propuse hacer todo como recordaba que él lo hacía, no, no fue cáscara e`coco. Creo casi con certeza que me parecí a él en los momentos de rush, porque pa`mandar soy buenísima, ¡ay, ya!, como si lo llevara en la sangre.  Imposible pasar por alto el recuerdo de los sábados de sofrito, en ese momento era casi torturante pasar un sábado bajo el  mando del dueño de la cocina, eramos casi siempre las mismas tres primas si no se sumaba alguna otra "suertuda", las que hacíamos el arsenal de sofrito para las hijas del sheriff. Como de costumbre todo comenzaba con su buena intención y la visita a la plaza del mercado antes de que saliera el sol. El escogido de los ingredientes era todo un protocolo, cebolla,pimiento, ajo, recao, cilantro y ajíes dulces eran nuestros verdugos. Recuerdo claramente que nos asignaba tareas a cada una y con las palanganas llenas una pelaba ajos, la otra sacaba el cilantro del mazo, mientras la menos agraciada pelaba las cebollas. No había ni chispa gracia en esa mesa, era un proceso riguroso, estructurado y limpio, digno de cualquier producción. Resultaba ser oro molido lo que terminaba en esos "bowls" que se repartían mami y mis tías. Remontarme a ese  momento es volver a ver en su rostro la expresión de plenitud al compartir con sus hijas lo que habíamos hecho.  Desde que tengo uso de razón hago mi propio sofrito antes de cocinar, me tomo el tiempo justo y necesario para escoger los ingredientes de cualquier cosa que vaya a cocinar, según voy cocinando voy limpiando y detesto ver las cocinas cargadas con cosas que no se usan. Todo eso lo aprendí de él y a su vez de mis tías que también adquirieron sus costumbres. 

 A este tipazo le reconozco grandes enseñanzas y el gran valor del esfuerzo y la honradez. Las anécdotas con él son muchas y van de lo sublime a lo ridículo. Recuerdo claramente la vez que por seguir sus instrucciones mi hermana y yo salimos trasquilás. Era un verano y mami nos inscribió en el campamento del residencial donde vivía abuelo y donde uno de mis primos era líder, confiando en ello y después de escuchar cada mañana la misma letanía  “ustedes se van SIEMPRE con la líder, no se vayan solas”, una tarde justo al salir se forma una pelea (ajena al campamento) pa`allá corrió nuestra líder y demás está decir que nosotras obedientemente pa`allá corrimos también. Ni corto ni perezoso allí llegó abuelo que desde su balcón veía el revolú, me cogió de una oreja y nos traía a son de cantaleta histérico y preocupado de que “zafara un tiro y lo cogiera el más pendejo”, o sea,  nosotras. Su cólera fue tanta que se tuvo que ir a ver con sus propios ojos que estábamos fuera de peligro, exacto, justo lo que nos dijo que no hiciéramos hizo él. Y así como esa, otras, de las que aprendimos a no decirle nunca más que estábamos aburridas, porque “en la casa siempre hay trabajo y él pa`seguida nos encontraría que hacer.”
     Podía ser tan ácido como tan dulce y detallista. Pedirle algo era tenerlo seguro y con el mayor  amor del mundo. Desde sus consejos de no joder a nadie, pero no  dejarme joder por nadie, hasta las mejores sopas de res y recibirnos siempre haciéndose el dormido para reírse a carcajadas al ver nuestras caras de terror.  Su arte en la cocina estaba a otros niveles, nunca hizo algo que le quedara malo, nada. Su arte y creatividad también eran extraordinarias, podía arreglar casi cualquier cosa o crearla con algún cachivache que tuviera por allí guardado. Guardar “porquerías” era su hobby  y que útil resultaban ser muchas veces esas porquerías. Sólo él y su infinita habilidad para crear sabían para que servirían. Ir un domingo a misa y no verle los rotos de la nariz resoplaos, era casi imposible. Era más lo que nos llamaba la atención que lo que atendía al cura, "nena, quedate quietesita ya", "jodia muchacha que no sabe compoltalse, cuando uno está en misa no está hablando", "nena, mira al cura pol favol, tu eres grandesita ya" y así, cada domingo que coincidíamos en misa. Finalmente a salir de misa nos hacía almuerzo, nos cogíamos una siesta apiñados como sardinas en la misma cama y se le pasaba el mal humor. 

Si algo valoro inmensamente es su tiempo y el que me enseñara desde pequeña el valor del trabajo y de hacer cada cosa con la mayor dedicación. Fui siempre admiradora de su capacidad de poner acción a sus palabras, sus ideas eran un hecho. Eso de comerse la mierda no era para él. Lo que le faltó en escolaridad le sobró en creatividad. Es un orgullo llevar su apellido, ser su nieta, amarlo tanto y mantener su recuerdo vivo  y latente en el corazón.
A ti güelo, el regreso a las letras, porque si algo he aprendido en estos días es a hacer que los momentos cuenten y que los instantes sean eternos si se viven a plenitud. A ti, porque de ti aprendí que la palabra es acción y que no estamos pa`perder el tiempo.
Gracias por haber sido, por haber estado y por seguir estando… ¡Bendición!







Monday, November 18, 2013

Lo que grita el subconsciente


      El día que le leí un escrito de mi hermana por primera vez, me maravillé al leerlo completo sin bajar hasta el final a ver cuán largo era (siempre lo hago), por aquello de posponer la lectura para otro momento, simplemente lo leí y me lo gocé, ¡Que arte tiene esa negra! Demás está decir que la lectura no es mi fuerte aún con una maestría en educación (que me perdonen los puritanos del magisterio). Siempre he creído que tengo cierto rasgos del famoso “Déficit de Atención” y de adulta quizás hasta algo de dislexia pero bueno ya que carajo, hacemos las pases y seguimos juntas hasta el fin. De lo que si estoy segura es que en la repartición de concentración toda se la llevaron las casas productoras de jugos congelados y yo ni me enteré del evento (para variar) y de eso podrían dar fe mi hermana, mi novio y mi compañero de trabajo que son quienes más me lo recuerdan. Les he dicho mil veces y una más, que no es intencional, que no los ignoro, que me despisto (casi instintivamente recuerdo los libretazos y cocotazos que me llevé estudiando con mami elevando al limite su paciencia con mi despiste) pero igual ya no me creen.  El punto es que haber leído y quedarme con ganas de más (en algo que no fuera comida o placer) me sorprendió positivamente y de vez en cuando me topaba con alguno que otro" blog" que lograban lo mismo en mí. Siempre me ha gustado escribir. Y si no que titi Mily les haga la anécdota de cuando estaba en pre kínder y la maestra me asignó hacer la letra en toda la página (y yo lo tomé literal). Dejaba letras de tinta por todas partes sin discriminar cuán importante fuera el documento o el lienzo para mí “arte” incomprendido que fácil podía ser mi firma. Recuerdo con un orgullo cabrón  en escuela intermedia haber ganado el primer lugar en las competencias de redacción de capítulo I (sí, siempre estuve en capítulo I, “premeditadamente” para gozar de los beneficios marginales, salir del salón e ir a giras) aunque en la premiación oficial el premio se lo dieron a otra niña ( algo así como el “Miss Universe” con España y Venezuela) bendito, después que mami había salido temprano del trabajo nos mamamos toda una tarde bajo el sol en el patio de una escuela cualquiera, la maestra me entregó el premio al otro día en el salón. Seguí escribiendo cosillas y una que otra carta o postal para mami y mis tías que juraban que trabajaba para postales de “Hallmark” con la labia monga de “dale que tú escribes bien bonito”, cuando necesitaban alguna.

          
      Un día le comento a mi novio mi interés de hacer un "blog" y él como:  hombre,capricorniano, ingeniero y militar al fin (el orden no altera el resultado) me pregunta que ¿de qué? (sentí un corrientazo, al escuchar su tono incisivo) y le digo que no sé, que simplemente quiero escribir y me dice muy convencido: “hazlo mi amor, tu eres buena pa` eso. Si no lo conociera tan bien hubiera jurado que lo convenció mi “roll eyes” y quizás alguna que otra mueca que desconozco pero que él siempre nota. Con todo y sus peculiaridades es mi apoyo y mi empuje detrás de cada idea y cuanta ocurrencia llega a mi cabeza. Algo así como el Topy Mamery de ésta Yolandita (¡Ay,Dios!, Ok). Es un tipo sencillo y bien plantao` que nunca llegó a la repartición de romanticismo pero si a la de elocuencia y la espontaneidad. Es el pan nuestro de cada día que me sorprenda y me goce sus ocurrencias. Más ninguna ha calado tan hondo como cuando hace poco me dijo “Sin ti sólo soy un "fulano" sin norte” Ni Drexler se tira algo así, pero bueno de eso abundo luego porque es reservado y eso de que lo pongan en el “spot” no es lo de él. 





     Para no variar paso un tiempo entre que lo dije y que finalmente lo empecé. Inicié una pequeña lista de temas de interés que quería desarrollar, pero la musa no llegaba, me sentaba a escribir, pero la constipación mental fusilaba la musa. Me jodía un poco aceptar que quizás el marchante tenía razón al preguntarme de qué escribiría y que debía escoger un tema en particular, pero ¿qué tema? Tenía muchos, pero ninguno en común. Realicé que casi a diario salgo del trabajo con una historia nueva, un cuento distinto y algún sulfuro enrredao` por cosas cotidianas que veo o escucho y llego como pistolita a desahogarme y montarme en tribuna con mis posturas y filosofías. Estaba ahí frente a mi, o más bien dentro de mi, fue entonces que se reveló la ubicación del santo grial, tendría un espacio en el que las letras cuenten lo cotidiano que captan los sentidos, Amén!

Sunday, November 17, 2013

Siquitraqui


La vida me ha permitido compartir con un sinnúmero de personalidades y personajes de distintas ciudadanías, culturas, colores, estilos, sociedades, religiones, preferencias sexuales, etc, etc, etc. Por ende he escuchado de todo, muchas cosas de las que he aprendido, otras que prefiero ignorar y algunas tantas que parecieran llevar con sigo una mechita que me enciende instantáneamente cual "siquitraqui" en pleno año nuevo. El dinero de la renta me lo sudo bajo aire acondicionado, rodeada de lujos y uno que otro esperpento de la naturaleza (así las veo) de alma vacía y materia gris inexistente. Las puedes reconocer a simple vista, entre cuero forrado con impresos "Louis Vuitton" guardan sus tesoros plásticos, regularmente andan de prisa (tienen que a provechar el tiempo en otras tiendas antes de buscar al nene a las prácticas de "soccer" y a la nena al ballet) y generalmente andan en manadas con sus "amiguis". Pero el sello de autenticidad es ese acento apendejao` y bien "metro" que llevan entre cuero y carne. Tienen que haberlas escuchado. Arrastran la  “r ” como si fuera una junta de bueyes surcando el terreno. "Porrrr Favorrrr" y le meten al spanglish bien "brutarrrr".


En fin, ese tipo de mujeres a las que pareciera afectarle más el no tener lo último de la moda que enseñarle a sus hijos el valor del sacrificio. Hace unos días llega esta “amigui” y me dice: “¿mama (recuerda el acentito) tienes las que usó  Kim en el episodio pasado? Esto mientras sus hijos una de 6 y uno de 10 aproximadamente, hacen y deshacen por toda la tienda y parecen jurar que el mundo incluyendo mi lugar de trabajo y mi paciencia les pertenecen.  Entre busca y busca cual es la que quiere la Kardashian  frustrada, (porque no veo el programa) el nene le recuerda (con toda la autoridad de un comandante en acción) que ¡¡¡NECESITA!!! el juego más reciente de PS4 o una mierda de esas que juegan los nenes y los pone más morones de lo que ya pueden ser. A lo que ella ni corta ni perezosa le contesta: “Pídeselo a tu papá en el weekend que te toca con él” y ese es justo el detonante del “siquitraqui” al que reaccioné instantáneamente con ojos de vaca cagona,un clásico “roll eye” y un juego de piernas imaginario como el de Bejuco. Y podrán pensar ¿Pero y qué carajo me importa eso a mí, si el nene ni es hijo mío, ni su papá mi marido, ni es mi dinero? Sencillo en primera, ese niño no tiene idea de lo que se tiene uno que joder para ganarse un dólar (de seguro ella tampoco) pero es la adulta en cuestión. Su ignorancia no estriba en no entender el sacrificio; sino en seguir sembrando en su hijo la semilla putrefacta del “mantengo de cuello blanco”. Podía escuchar clarito a mi tía Mily decirle a mi primito que tendría algunos 6 años en aquél entonces que las cosas se ganan, que uno trabaja por lo que quiere y que si él no tenía para comprar algo, pues que había que esperar. Pudiera parece tajante (a veces titi lo es, eso es bien Santiago) pero va mucho más allá, no es meramente lo que representa el dinero en sí. Es la responsabilidad, es ese aprender a ganarse lo que se quiere. Perseverancia, es hambre de superación en todos los aspectos de la vida. ¿Cómo es que se preguntan porque el país pisa y no arranca? Coño, porque el país no se mueve, nos movemos nosotros, pero preferimos seguir estancados en la misma mierda. Pensarán como mi tía Chela “eso es problema suyo, entrometimiento mío”, pero no, porque es el presente de mi país. Además vivo el sacrificio que hace un padre responsable para pagar mensualmente la pensión económica  y darle la mejor calidad de tiempo cuando está con su hijo. Que maldita costumbre de hacerle creer a los hijos de padres separados que el papá es un signo de dólar ambulante y no que es ese ser que a pesar de no pasar sus días con él todas las semanas, lo ama con la vida y se faja para que sea un niño amado y un futuro hombre de bien. Que poco se enseña del amor y la importancia de la familia, sea del estilo que sea (ese es otro tema pa` galletitas y café) .Eso es tan parte del problema, como la crisis económica, la criminalidad, y como la maldita politiquería que tanto nos agobia. 


No soy la reencarnación de Dalay Lama, ni una puritana de la vida, pero  mano, yo creo que es posible ser mejor, no se puede esperar que todo venga de otros. Las cosas hay que trabajarlas, cada familia es una sociedad. ¿Si no es ahí dónde? ¿Si no somos nosotros quién? Seguir esperando que la cosa cambie no es una opción si no hacemos nada como individuos. Y así,la kardashian se largó cabizbaja por que no encontró lo que buscaba, el nene seguía exigiendo su juego nuevo y la nena corría por toda la tienda. Yo permanecí como un edificio de las Gladiolas en plena implosión, impotente, destrozada y “sufriendo calenturas ajenas”.