Monday, November 18, 2013

Lo que grita el subconsciente


      El día que le leí un escrito de mi hermana por primera vez, me maravillé al leerlo completo sin bajar hasta el final a ver cuán largo era (siempre lo hago), por aquello de posponer la lectura para otro momento, simplemente lo leí y me lo gocé, ¡Que arte tiene esa negra! Demás está decir que la lectura no es mi fuerte aún con una maestría en educación (que me perdonen los puritanos del magisterio). Siempre he creído que tengo cierto rasgos del famoso “Déficit de Atención” y de adulta quizás hasta algo de dislexia pero bueno ya que carajo, hacemos las pases y seguimos juntas hasta el fin. De lo que si estoy segura es que en la repartición de concentración toda se la llevaron las casas productoras de jugos congelados y yo ni me enteré del evento (para variar) y de eso podrían dar fe mi hermana, mi novio y mi compañero de trabajo que son quienes más me lo recuerdan. Les he dicho mil veces y una más, que no es intencional, que no los ignoro, que me despisto (casi instintivamente recuerdo los libretazos y cocotazos que me llevé estudiando con mami elevando al limite su paciencia con mi despiste) pero igual ya no me creen.  El punto es que haber leído y quedarme con ganas de más (en algo que no fuera comida o placer) me sorprendió positivamente y de vez en cuando me topaba con alguno que otro" blog" que lograban lo mismo en mí. Siempre me ha gustado escribir. Y si no que titi Mily les haga la anécdota de cuando estaba en pre kínder y la maestra me asignó hacer la letra en toda la página (y yo lo tomé literal). Dejaba letras de tinta por todas partes sin discriminar cuán importante fuera el documento o el lienzo para mí “arte” incomprendido que fácil podía ser mi firma. Recuerdo con un orgullo cabrón  en escuela intermedia haber ganado el primer lugar en las competencias de redacción de capítulo I (sí, siempre estuve en capítulo I, “premeditadamente” para gozar de los beneficios marginales, salir del salón e ir a giras) aunque en la premiación oficial el premio se lo dieron a otra niña ( algo así como el “Miss Universe” con España y Venezuela) bendito, después que mami había salido temprano del trabajo nos mamamos toda una tarde bajo el sol en el patio de una escuela cualquiera, la maestra me entregó el premio al otro día en el salón. Seguí escribiendo cosillas y una que otra carta o postal para mami y mis tías que juraban que trabajaba para postales de “Hallmark” con la labia monga de “dale que tú escribes bien bonito”, cuando necesitaban alguna.

          
      Un día le comento a mi novio mi interés de hacer un "blog" y él como:  hombre,capricorniano, ingeniero y militar al fin (el orden no altera el resultado) me pregunta que ¿de qué? (sentí un corrientazo, al escuchar su tono incisivo) y le digo que no sé, que simplemente quiero escribir y me dice muy convencido: “hazlo mi amor, tu eres buena pa` eso. Si no lo conociera tan bien hubiera jurado que lo convenció mi “roll eyes” y quizás alguna que otra mueca que desconozco pero que él siempre nota. Con todo y sus peculiaridades es mi apoyo y mi empuje detrás de cada idea y cuanta ocurrencia llega a mi cabeza. Algo así como el Topy Mamery de ésta Yolandita (¡Ay,Dios!, Ok). Es un tipo sencillo y bien plantao` que nunca llegó a la repartición de romanticismo pero si a la de elocuencia y la espontaneidad. Es el pan nuestro de cada día que me sorprenda y me goce sus ocurrencias. Más ninguna ha calado tan hondo como cuando hace poco me dijo “Sin ti sólo soy un "fulano" sin norte” Ni Drexler se tira algo así, pero bueno de eso abundo luego porque es reservado y eso de que lo pongan en el “spot” no es lo de él. 





     Para no variar paso un tiempo entre que lo dije y que finalmente lo empecé. Inicié una pequeña lista de temas de interés que quería desarrollar, pero la musa no llegaba, me sentaba a escribir, pero la constipación mental fusilaba la musa. Me jodía un poco aceptar que quizás el marchante tenía razón al preguntarme de qué escribiría y que debía escoger un tema en particular, pero ¿qué tema? Tenía muchos, pero ninguno en común. Realicé que casi a diario salgo del trabajo con una historia nueva, un cuento distinto y algún sulfuro enrredao` por cosas cotidianas que veo o escucho y llego como pistolita a desahogarme y montarme en tribuna con mis posturas y filosofías. Estaba ahí frente a mi, o más bien dentro de mi, fue entonces que se reveló la ubicación del santo grial, tendría un espacio en el que las letras cuenten lo cotidiano que captan los sentidos, Amén!

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